Sueños de un ave.
Ella lo soñaba, siempre sabia sido así, pero él nunca le prestó atención, ella lo deseaba, él la ignoraba, ella era infeliz, él por el contrario siempre estaba extasiado, la vida sabia sido siempre tan fácil para él, en cuanto a ella, no había día en él que no sintiera agonía. Él lo tenía todo, ella tan solo tenía sus ilusiones y sueños.
—No deberías de amarlo de esa forma.
—No deberías poder hablar.
—No es mi culpa que los de tu especie no sepan hablar con las demás especies.
Ella no comprendía lo que estaba pasando, miro a su alrededor esperando a que nadie más la viera, puesto que estaba conversando con un colibrí; una hermosa ave pequeña de colores vivos y chillantes, con aleteo hipnotizante. Ella no paraba de admirar cada detalle de tan hermosa ave.
—¿Por qué no debo de amarle?
—Porque morirás.
—Todos lo haremos, pero yo quiero amarlo en secreto.
—Efectivamente todos moriremos, pero no es lo mismo morir por hambre, sed o enfermedad, que morir vacío del corazón.
—No me importa, yo quiero amarlo.
—En ese caso permíteme ayudarte, dime ¿Qué es lo que tu corazón desea decirle?
Ella no dijo nada, no quiso apresurarse, pero sabía que tenía ahí la oportunidad de su vida. Guardo silencio, tomó una gran bocanada de aire, cerró los ojos y frunció el ceño con fuerza.
—Me encararía que él supiera cuanto lo amo.
—Me pides cosas imposibles para mí, tienes que pedir otra cosa.
—No quiero otra cosa lo quiero a él.
—En ese caso, así será.
El colibrí aleteo y se marchó con gran agilidad, ella solo se pudo despedir con la mirada, dejándole en su par de alas el encargo de cumplir sus sueños.
Pasaron solo tres días, el colibrí volvió con ella, aleteando de alegría y dando piruetas rodeaba la rodeaba y jugaba.
—Quiero que sepas que he hecho lo que me has pedido y he salido triunfante ante noble tarea.
—Muchas gracias, pero ¿Dónde está él?
—Él se encuentra arriba.
—¿A qué te refieres con eso?
—Él murió, se emocionó tanto con la idea de que alguien en este mundo lo amaba, que no se ha fijado en su camino, tropezó y su cuello se rompió. Pero aun te podrás reunir con él.
—Dime, ¿Como es que puedo estar con él?
—Sencillo, muere como él lo ha hecho, ven sígueme.
El colibrí comenzó a volar frenéticamente, agitó sus alas con gran agilidad, ella por el contrario solo lo persiguió, corrió con todas sus fuerzas intentando alcanzar al colibrí, en su carrera no se percató del camino, tropezó y al igual que él, ella cayó y su cuello se rompió.
El cuerpo de ella se hizo ligero, no sentía dolor, pero está rodeada de una tenue estela de luz blanca, de pronto todo se volvió negro.
—Me alegra que estés aquí.
Ella reconoció la voz, era la voz de él, pero no tenía forma, tan solo era un simple resplandor, como si de una estrella se tratase.
Ambos no se conocieron en vida, no hablaron y no supieron siquiera sus nombres, pero estaban destinados a estar juntos por la eternidad, aunque eso significara la muerte.
En cuanto al colibrí, se convirtió de nuevo en su forma original, un orbe de luz naranja que se encarga de reunir y juntar a la gente en el más allá.

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